sábado, 15 de marzo de 2014
Toshiko Hirata - El hombre sin brazos
Un hombre sin brazos estaba de pie
Separados por un semáforo
parecido a un puente colgante
él y yo nos enfrentábamos cara a cara
Él no tenía brazos
El semáforo cambió su luz a verde
y el hombre vino hacia mí
Yo, fingiendo estar preocupada por algo
me puse a caminar mirando mis zapatos
Después de cruzarme con él
y llegar a la otra orilla
corté el puente y volví mi rostro
Miré su saco viejo
y por un rato contemplé sus dos mangas vacías
Fui yo quien cortó sus brazos
Como si quitara unas ramas innecesarias
se los separé con una sierra
para que no pudiera tomar el volante
para que no pudiera salir abriendo una puerta
para que no se fuera con una mujer
para que no le pudiera agarrar los senos
para que no pudiera ahorcarla
Lo aserré con todas mis fuerzas
Por ser la primera vez lo hice bien
Él también me alabó; lo hiciste excelente
Su cuerpo amputado
quedó sobrio como un árbol del invierno
Pero
Los brazos no dejan de renacer
Para cuando llegue al cuarto de esa mujer
las dos mangas vacías de su saco
se habrán llenado de algo parecido a unas ramas
Aunque se corte su cuerpo por el dorso
los brazos renacerán tantas veces
Traducción: Kazunori Hamada
jueves, 13 de marzo de 2014
Una charla sobre la verdad y lo sublime con Werner Herzog
La metafísica no suele ser un tema muy apropiado para una
conversación con un cineasta. En esta conferencia, dictada en Milán tras
la proyección de su película Lecciones en la oscuridad, el
director alemán se convierte en una afortunada excepción, al hallar las
claves de la verdad, lo absoluto y lo sublime muy cerca del set de
grabación.
Las palabras que sirven de introducción a mi película Lecciones en la oscuridad, atribuidas a Blaise Pascal, son en realidad mías. El mismo Pascal no habría podido decirlo mejor.
La cita, falsificada y a la vez no, según lo demostraré más adelante, debería servir como primer indicio del tema que intentaré desarrollar. En todo caso, reconocer algo falso como tal no contribuye en sí mismo para prácticamente nada.
Podrían preguntarse por qué haría tal cosa. La razón es simple y nace de consideraciones prácticas, no teóricas. Al poner esta cita como encabezado, elevo al espectador antes de que haya visto siquiera el primer fotograma, de tal forma que entre a la película desde un nivel más alto. Y yo, como autor de la película, no lo dejo descender de ese nivel hasta que esta concluya. Solo en ese estado sublime se hace posible alcanzar algo más profundo, un tipo de verdad que es enemiga de lo puramente fáctico. Yo la llamo “verdad extática”.
Después de la primera guerra en Irak, mientras en Kuwait ardían los campos de petróleo, los medios –me refiero en especial a la televisión– no estaban en condiciones de mostrar algo que era, más allá de un crimen de guerra, un evento de dimensiones cósmicas, un crimen contra la Creación misma. En Lecciones en la oscuridad no hay una sola imagen en la que nuestro planeta sea reconocible; por esta razón, la película ha recibido el rótulo de “ciencia ficción”, como si solo hubiera podido ser filmada en una galaxia distante, hostil. Durante su estreno en el Festival de Cine de Berlín, el filme se tropezó con una orgía de odio. Entre los gritos furibundos de la gente lo único que pude entender fue “estetización del horror”. Y cuando me encontré amenazado y escupido en la tarima, solo se me ocurrió una respuesta banal. Les dije: “Cretinos, eso fue lo que hizo Dante en su ‘Infierno’, es lo mismo que hicieron Goya y Hieronymus Bosch”. Cuando estuve en aprietos, invoqué sin pensarlo a los ángeles guardianes que nos familiarizan con lo absoluto y lo sublime.
Lo absoluto, lo sublime, la verdad... ¿Qué significan estas palabras? Debo confesar que es la primera vez que intento resolver estos interrogantes por fuera de mi trabajo, el cual entiendo, primero y sobre todas las cosas, en términos prácticos.
Tengo que declarar desde ya una limitación: no aventuraré una definición de lo absoluto, aunque ese concepto proyecte su sombra sobre todo lo que diga aquí. Lo absoluto representa un dilema incesante para la filosofía, la religión y las matemáticas. Probablemente serán las últimas las que más se acerquen a una respuesta cuando alguien pruebe por fin la hipótesis de Riemann, un problema relacionado con la distribución de los números primos que permanece sin respuesta desde el siglo xix y toca lo más profundo del pensamiento matemático. Hay un premio de un millón de dólares esperando a quienquiera que lo resuelva, y un instituto de matemáticas en Boston ha estimado que pasarán mil años antes de que a alguien se le ocurra una forma de probarlo. Esta pregunta ocupa a los matemáticos desde la época de Euclides, hace 2.500 años; si Riemann y su brillante hipótesis estuvieran equivocados, habría una conmoción inimaginable en las matemáticas y las ciencias naturales. En cuanto a mí, apenas estoy en condiciones de empezar a comprender vagamente lo absoluto, no estoy en capacidad de definir el concepto.
La verdad del océano
Me quedaré por ahora en el confiable terreno de lo práctico. Si bien la verdad es inasible, quisiera narrarles un encuentro inolvidable que tuve con ella cuando rodaba Fitzcarraldo. Estábamos filmando en la selva peruana al este de los Andes, entre los ríos Camisea y Urubamba, donde después arrastraría un enorme barco de vapor a través de una montaña, cuesta arriba y cuesta abajo. Los indígenas que vivían ahí, los machiguengas, constituían la mayoría de los extras de la película y nos habían dado permiso para rodar en su tierra. Además del pago, pedían otros beneficios; querían entrenamiento para el doctor local y un barco para poder llevar ellos mismos sus cosechas hasta el mercado, algunos cientos de kilómetros río abajo, y así no tener que venderlas a través de intermediarios. Por último, pedían respaldo en su lucha por conseguir un título de propiedad sobre la tierra comprendida entre ambos ríos. Hasta entonces, una compañía tras otra se había aprovechado del terreno para saquear las reservas locales de madera y, recientemente, varias firmas petroleras habían puesto también sus avaros ojos sobre esa tierra.
Cada petición que presentábamos con el fin de conseguir una escritura se desvanecía en la laberíntica burocracia provincial. Incluso nuestros intentos de soborno fallaron. Finalmente después de ir hasta el ministerio responsable de esas cosas en Lima, la capital, me dijeron que, aun si fuera posible pelear por un título de propiedad basándose en argumentos históricos y culturales, había dos impedimentos. Primero, el título no aparecía en ningún documento legalmente verificable, sino que se fundamentaba en testimonios de oídas, irrelevantes para el caso. Segundo, nadie había inspeccionado nunca el territorio para demarcar sus fronteras.
Con el fin de solucionar lo segundo, contraté a un topógrafo que suministró a los machiguengas un mapa preciso de su tierra. Tal era mi papel en su verdad: una delimitación, una definición. Admito que terminé discutiendo con el topógrafo. Según me explicó, el mapa no era del todo correcto: no correspondía a la realidad porque no tomaba en cuenta la curvatura de la tierra. “¿En semejante pedazo de tierra tan pequeño?”, pregunté a punto de perder la paciencia. “Por supuesto”, dijo enfadado y me pasó su vaso bruscamente. “Incluso cuando se trata de un vaso con agua hay que ser claros al respecto: no estamos lidiando con una superficie plana. Usted debería ver la curvatura de la tierra tal como la vería en un océano o en un lago. Si fuera capaz de percibir la tierra tal como es, la vería curva, pero usted es demasiado simple”. Nunca olvidaré esa dura lección.
El colapso del universo estelar
ocurrirá –como la Creación–
con majestuosa belleza.
Blaise Pascal
ocurrirá –como la Creación–
con majestuosa belleza.
Blaise Pascal
Las palabras que sirven de introducción a mi película Lecciones en la oscuridad, atribuidas a Blaise Pascal, son en realidad mías. El mismo Pascal no habría podido decirlo mejor.
La cita, falsificada y a la vez no, según lo demostraré más adelante, debería servir como primer indicio del tema que intentaré desarrollar. En todo caso, reconocer algo falso como tal no contribuye en sí mismo para prácticamente nada.
Podrían preguntarse por qué haría tal cosa. La razón es simple y nace de consideraciones prácticas, no teóricas. Al poner esta cita como encabezado, elevo al espectador antes de que haya visto siquiera el primer fotograma, de tal forma que entre a la película desde un nivel más alto. Y yo, como autor de la película, no lo dejo descender de ese nivel hasta que esta concluya. Solo en ese estado sublime se hace posible alcanzar algo más profundo, un tipo de verdad que es enemiga de lo puramente fáctico. Yo la llamo “verdad extática”.
Después de la primera guerra en Irak, mientras en Kuwait ardían los campos de petróleo, los medios –me refiero en especial a la televisión– no estaban en condiciones de mostrar algo que era, más allá de un crimen de guerra, un evento de dimensiones cósmicas, un crimen contra la Creación misma. En Lecciones en la oscuridad no hay una sola imagen en la que nuestro planeta sea reconocible; por esta razón, la película ha recibido el rótulo de “ciencia ficción”, como si solo hubiera podido ser filmada en una galaxia distante, hostil. Durante su estreno en el Festival de Cine de Berlín, el filme se tropezó con una orgía de odio. Entre los gritos furibundos de la gente lo único que pude entender fue “estetización del horror”. Y cuando me encontré amenazado y escupido en la tarima, solo se me ocurrió una respuesta banal. Les dije: “Cretinos, eso fue lo que hizo Dante en su ‘Infierno’, es lo mismo que hicieron Goya y Hieronymus Bosch”. Cuando estuve en aprietos, invoqué sin pensarlo a los ángeles guardianes que nos familiarizan con lo absoluto y lo sublime.
Lo absoluto, lo sublime, la verdad... ¿Qué significan estas palabras? Debo confesar que es la primera vez que intento resolver estos interrogantes por fuera de mi trabajo, el cual entiendo, primero y sobre todas las cosas, en términos prácticos.
Tengo que declarar desde ya una limitación: no aventuraré una definición de lo absoluto, aunque ese concepto proyecte su sombra sobre todo lo que diga aquí. Lo absoluto representa un dilema incesante para la filosofía, la religión y las matemáticas. Probablemente serán las últimas las que más se acerquen a una respuesta cuando alguien pruebe por fin la hipótesis de Riemann, un problema relacionado con la distribución de los números primos que permanece sin respuesta desde el siglo xix y toca lo más profundo del pensamiento matemático. Hay un premio de un millón de dólares esperando a quienquiera que lo resuelva, y un instituto de matemáticas en Boston ha estimado que pasarán mil años antes de que a alguien se le ocurra una forma de probarlo. Esta pregunta ocupa a los matemáticos desde la época de Euclides, hace 2.500 años; si Riemann y su brillante hipótesis estuvieran equivocados, habría una conmoción inimaginable en las matemáticas y las ciencias naturales. En cuanto a mí, apenas estoy en condiciones de empezar a comprender vagamente lo absoluto, no estoy en capacidad de definir el concepto.
La verdad del océano
Me quedaré por ahora en el confiable terreno de lo práctico. Si bien la verdad es inasible, quisiera narrarles un encuentro inolvidable que tuve con ella cuando rodaba Fitzcarraldo. Estábamos filmando en la selva peruana al este de los Andes, entre los ríos Camisea y Urubamba, donde después arrastraría un enorme barco de vapor a través de una montaña, cuesta arriba y cuesta abajo. Los indígenas que vivían ahí, los machiguengas, constituían la mayoría de los extras de la película y nos habían dado permiso para rodar en su tierra. Además del pago, pedían otros beneficios; querían entrenamiento para el doctor local y un barco para poder llevar ellos mismos sus cosechas hasta el mercado, algunos cientos de kilómetros río abajo, y así no tener que venderlas a través de intermediarios. Por último, pedían respaldo en su lucha por conseguir un título de propiedad sobre la tierra comprendida entre ambos ríos. Hasta entonces, una compañía tras otra se había aprovechado del terreno para saquear las reservas locales de madera y, recientemente, varias firmas petroleras habían puesto también sus avaros ojos sobre esa tierra.
Cada petición que presentábamos con el fin de conseguir una escritura se desvanecía en la laberíntica burocracia provincial. Incluso nuestros intentos de soborno fallaron. Finalmente después de ir hasta el ministerio responsable de esas cosas en Lima, la capital, me dijeron que, aun si fuera posible pelear por un título de propiedad basándose en argumentos históricos y culturales, había dos impedimentos. Primero, el título no aparecía en ningún documento legalmente verificable, sino que se fundamentaba en testimonios de oídas, irrelevantes para el caso. Segundo, nadie había inspeccionado nunca el territorio para demarcar sus fronteras.
Con el fin de solucionar lo segundo, contraté a un topógrafo que suministró a los machiguengas un mapa preciso de su tierra. Tal era mi papel en su verdad: una delimitación, una definición. Admito que terminé discutiendo con el topógrafo. Según me explicó, el mapa no era del todo correcto: no correspondía a la realidad porque no tomaba en cuenta la curvatura de la tierra. “¿En semejante pedazo de tierra tan pequeño?”, pregunté a punto de perder la paciencia. “Por supuesto”, dijo enfadado y me pasó su vaso bruscamente. “Incluso cuando se trata de un vaso con agua hay que ser claros al respecto: no estamos lidiando con una superficie plana. Usted debería ver la curvatura de la tierra tal como la vería en un océano o en un lago. Si fuera capaz de percibir la tierra tal como es, la vería curva, pero usted es demasiado simple”. Nunca olvidaré esa dura lección.
martes, 11 de marzo de 2014
Top 10 Amazing Libraries
1. Nigella Lawson's Private Library, LondonUp
until the unfolding of recent events, the voluptuous domestic goddess
Nigella Lawson housed an overflowing private library in her Belgravia
home. Holding over 6000 cookery books in floor to ceiling shelves –
including her personal favourite Anna del Conte's Entertaining
all'Italiana – later additions to her collection are piled up around
Lawson's desk, where she is pictured here, perhaps plotting a future
undoubtedly delicious recipe.
2. Admont Abbey Library, Austria
Reminiscent of the beautiful technicolour library in Disney’s Beauty and the Beast, the library at Admont Abbey in Austria is a thing of wonder. The 70 metre long room holds over 70,000 volumes, overlooked by pastel painted murals and ornately carved, gold trimmed walls. Built in 1776 it is the largest monastic library in the world.
3. George Peabody Library, Baltimore
Something of a success story, George Peabody worked his way up from modest family life to become one of the wealthiest, and most generous men of the past century. Funding numerous projects, museums and libraries in both the UK and America throughout the early 1800s, Peabody built this particular library as an outstanding gift to Baltimore for their ‘kindness and hospitality’. A man applauded for his own kindness worldwide, Peabody was the first American to be interred in Westminster Abbey with full honours.
4. The Walker Library of the History of Human Imagination, Conetticut
Inspired by the designs of artist M.C. Escher, this fascinating space is the private library of celebrated inventor and entrepreneur Jay Walker. Over 20,000 volumes and artefacts celebrating the limitless creativity of the human mind are enclosed in the multi-tiered room, surrounded by floating platforms and illuminating glass panels.
5. Diane von Furstenberg's Private Library, California Legendary fashion designer Diane von Furstenberg describes her Cloudwalk home as her 'salon, sanctuary and archive'. Bathed in bright light, the shelves are home to an expansive collection of fashion related tomes, with four wheeled ladders making them easily accessible. Art Deco chairs and a plush sofa enforce Furstenbergs theory that a library 'should be filled with light and comfortable furniture'.
6. The Austrian National Library, Vienna
The largest library in Austria, this enormous building is the epitome of grandeur. It houses some 7.4 million items within its extensive archives, collections and museums, including rare literary works, fine art and an impressive selection of historical globes.
7. Karl Lagerfeld's Private Library, ParisHome to over 60,000 tomes – making it one of the largest private collections in the world – the library at Chanel maestro Karl Lagerfeld's Parisian aparment is a modern marvel. Split level steel bookcases are bursting with art and fashion based literature, stacked horizontally and accessible by wheeled ladders and a minimalistic spiral staircase.
8. Beinecke Rare Book and Manuscript Library, Yale
Designed by prize winning architect Gordon Bunshaft, the Yale University Library celebrated its 50th anniversary last year. Holding over 500,000 volumes and millions of manuscripts, the library is the largest of its kind in the world.
9. Public Library of CincinattiSadly no longer existent, this incredible space served as the Public Library of Cincinatti for over 80 years. Originally designed as an opera house, some 200,000 books were encased in five tiers of cast iron alcoves, overlooking an impressive marble floored grand hall. The space – which also included a fiction alcove, art and newspaper rooms – eventually became too small to house the ever growing collection, and was demolished after its contents were moved to a more spacious home.
10. Raza Library, IndiaAlthough it looks like something from a fairy tale, this beautiful building is home to the Raza Library in Rampur, India. Housing an expansive collection of rare manuscripts, hand written palm leaves and miniature paintings. It was created by Nawab Faizullah Khan, who ruled the area in the late 1700s. The collection is now owned and managed by the Government of India.
2. Admont Abbey Library, Austria
Reminiscent of the beautiful technicolour library in Disney’s Beauty and the Beast, the library at Admont Abbey in Austria is a thing of wonder. The 70 metre long room holds over 70,000 volumes, overlooked by pastel painted murals and ornately carved, gold trimmed walls. Built in 1776 it is the largest monastic library in the world.
3. George Peabody Library, Baltimore
Something of a success story, George Peabody worked his way up from modest family life to become one of the wealthiest, and most generous men of the past century. Funding numerous projects, museums and libraries in both the UK and America throughout the early 1800s, Peabody built this particular library as an outstanding gift to Baltimore for their ‘kindness and hospitality’. A man applauded for his own kindness worldwide, Peabody was the first American to be interred in Westminster Abbey with full honours.
4. The Walker Library of the History of Human Imagination, Conetticut
Inspired by the designs of artist M.C. Escher, this fascinating space is the private library of celebrated inventor and entrepreneur Jay Walker. Over 20,000 volumes and artefacts celebrating the limitless creativity of the human mind are enclosed in the multi-tiered room, surrounded by floating platforms and illuminating glass panels.
5. Diane von Furstenberg's Private Library, California Legendary fashion designer Diane von Furstenberg describes her Cloudwalk home as her 'salon, sanctuary and archive'. Bathed in bright light, the shelves are home to an expansive collection of fashion related tomes, with four wheeled ladders making them easily accessible. Art Deco chairs and a plush sofa enforce Furstenbergs theory that a library 'should be filled with light and comfortable furniture'.
6. The Austrian National Library, Vienna
The largest library in Austria, this enormous building is the epitome of grandeur. It houses some 7.4 million items within its extensive archives, collections and museums, including rare literary works, fine art and an impressive selection of historical globes.
7. Karl Lagerfeld's Private Library, ParisHome to over 60,000 tomes – making it one of the largest private collections in the world – the library at Chanel maestro Karl Lagerfeld's Parisian aparment is a modern marvel. Split level steel bookcases are bursting with art and fashion based literature, stacked horizontally and accessible by wheeled ladders and a minimalistic spiral staircase.
8. Beinecke Rare Book and Manuscript Library, Yale
Designed by prize winning architect Gordon Bunshaft, the Yale University Library celebrated its 50th anniversary last year. Holding over 500,000 volumes and millions of manuscripts, the library is the largest of its kind in the world.
9. Public Library of CincinattiSadly no longer existent, this incredible space served as the Public Library of Cincinatti for over 80 years. Originally designed as an opera house, some 200,000 books were encased in five tiers of cast iron alcoves, overlooking an impressive marble floored grand hall. The space – which also included a fiction alcove, art and newspaper rooms – eventually became too small to house the ever growing collection, and was demolished after its contents were moved to a more spacious home.
10. Raza Library, IndiaAlthough it looks like something from a fairy tale, this beautiful building is home to the Raza Library in Rampur, India. Housing an expansive collection of rare manuscripts, hand written palm leaves and miniature paintings. It was created by Nawab Faizullah Khan, who ruled the area in the late 1700s. The collection is now owned and managed by the Government of India.
sábado, 8 de marzo de 2014
El día que Maradona conoció a Pablo Escobar
“En el 91 (Guillermo) Coppola, me dijo que una persona muy importante de Colombia quería pagarme una enorme cifra por jugar un partido amistoso, con algunos futbolistas como René Higuita. Cuando fui a Medellín, y me llevaron a una cárcel rodeada por miles de militares dije: ¿Qué mierda pasa, ¿me van a meter preso? jajaja… Cuando entré a ese lugar parecía un hotel de lujo de Dubai, ahí me lo presentaron, me dijeron: “Diego, él es el patrón”. Lo saludé y el tipo muy respetuoso, bastante frío, pero demostró amabilidad conmigo. Pero como yo de noticias y tele nada, no sabía muy bien quien era.
Luego me hizo pasar a una especie de oficina dónde me dijo que admiraba mi fútbol, y que se sentía identificado por mí, porque al igual que yo, él salió de la pobreza para triunfar. Lo que menos me imaginé es que acababa de poner al estado Colombiano de rodillas con el poder que tenía, y que si decía que alguien se moría, efectivamente se moría. Me dijo que como yo comulgaba ideas de izquierda, y que su intención solo era jugar un partido. Jugamos el partido, todos lo disfrutamos mucho. Luego a la noche se armó una fiesta con las mejores minas que vi en mi vida, y estaba en una cárcel! No lo podía creer. A la mañana siguiente me pagó y se despidió de mi de forma muy amable.
-¿Diego y que pensaste luego cuando te contaron que esa persona mando a matar mas de 10 mil personas y que era el capo del narcotráfico a nivel mundial?
-Mirá, con el tema del narcotráfico, soy el menos indicado para juzgar, pero el chavón pagaba a los campesinos para que le dieran la pasta de coca, pagaba a otros campesinos para que en sus laboratorios hicieran cocaína, y pagaba a los pilotos para que la llevaran a Estados Unidos. En fin, el tipo fabricaba un producto clandestinamente y lo vendía a gente que lo quería, él no los obligaba a nada, no? Además que no le robaba a nadie. En cambio los políticos son elegidos y roban la plata del pueblo, que viene hasta de los impuestos que se le cobra a una mama cuando compra leche para sus hijos. Entonces ¿cuál está eticamente peor?
Y con lo de las muertes, y bueno el chavón estaba en guerra contra el Estado por un motivo nacionalista, para que no se extraditaran ciudadanos colombianos a Estados Unidos, o sea que el país osea que el país no se bajara los pantalones. Y en una guerra muere gente. Entonces que queda para Bush que por petróleo mató cientos de miles de personas. Pero él no es malo, ¿no?
En una entrevista radial, Maradona contó los detalles de su encuentro con el narcotraficante Pablo Escobar:
“En el 91 (Guillermo) Coppola, me dijo que una persona muy importante de Colombia quería pagarme una enorme cifra por jugar un partido amistoso, con algunos futbolistas como René Higuita. Cuando fui a Medellín, y me llevaron a una cárcel rodeada por miles de militares dije: ¿Qué mierda pasa, ¿me van a meter preso? jajaja… Cuando entré a ese lugar parecía un hotel de lujo de Dubai, ahí me lo presentaron, me dijeron: “Diego, él es el patrón”. Lo saludé y el tipo muy respetuoso, bastante frío, pero demostró amabilidad conmigo. Pero como yo de noticias y tele nada, no sabía muy bien quien era.
Luego me hizo pasar a una especie de oficina dónde me dijo que admiraba mi fútbol, y que se sentía identificado por mí, porque al igual que yo, él salió de la pobreza para triunfar. Lo que menos me imaginé es que acababa de poner al estado Colombiano de rodillas con el poder que tenía, y que si decía que alguien se moría, efectivamente se moría. Me dijo que como yo comulgaba ideas de izquierda, y que su intención solo era jugar un partido. Jugamos el partido, todos lo disfrutamos mucho. Luego a la noche se armó una fiesta con las mejores minas que vi en mi vida, y estaba en una cárcel! No lo podía creer. A la mañana siguiente me pagó y se despidió de mi de forma muy amable.
-¿Diego y que pensaste luego cuando te contaron que esa persona mando a matar mas de 10 mil personas y que era el capo del narcotráfico a nivel mundial?
-Mirá, con el tema del narcotráfico, soy el menos indicado para juzgar, pero el chavón pagaba a los campesinos para que le dieran la pasta de coca, pagaba a otros campesinos para que en sus laboratorios hicieran cocaína, y pagaba a los pilotos para que la llevaran a Estados Unidos. En fin, el tipo fabricaba un producto clandestinamente y lo vendía a gente que lo quería, él no los obligaba a nada, no? Además que no le robaba a nadie. En cambio los políticos son elegidos y roban la plata del pueblo, que viene hasta de los impuestos que se le cobra a una mama cuando compra leche para sus hijos. Entonces ¿cuál está eticamente peor?
Y con lo de las muertes, y bueno el chavón estaba en guerra contra el Estado por un motivo nacionalista, para que no se extraditaran ciudadanos colombianos a Estados Unidos, o sea que el país osea que el país no se bajara los pantalones. Y en una guerra muere gente. Entonces que queda para Bush que por petróleo mató cientos de miles de personas. Pero él no es malo, ¿no?
“En el 91 (Guillermo) Coppola, me dijo que una persona muy importante de Colombia quería pagarme una enorme cifra por jugar un partido amistoso, con algunos futbolistas como René Higuita. Cuando fui a Medellín, y me llevaron a una cárcel rodeada por miles de militares dije: ¿Qué mierda pasa, ¿me van a meter preso? jajaja… Cuando entré a ese lugar parecía un hotel de lujo de Dubai, ahí me lo presentaron, me dijeron: “Diego, él es el patrón”. Lo saludé y el tipo muy respetuoso, bastante frío, pero demostró amabilidad conmigo. Pero como yo de noticias y tele nada, no sabía muy bien quien era.
Luego me hizo pasar a una especie de oficina dónde me dijo que admiraba mi fútbol, y que se sentía identificado por mí, porque al igual que yo, él salió de la pobreza para triunfar. Lo que menos me imaginé es que acababa de poner al estado Colombiano de rodillas con el poder que tenía, y que si decía que alguien se moría, efectivamente se moría. Me dijo que como yo comulgaba ideas de izquierda, y que su intención solo era jugar un partido. Jugamos el partido, todos lo disfrutamos mucho. Luego a la noche se armó una fiesta con las mejores minas que vi en mi vida, y estaba en una cárcel! No lo podía creer. A la mañana siguiente me pagó y se despidió de mi de forma muy amable.
-¿Diego y que pensaste luego cuando te contaron que esa persona mando a matar mas de 10 mil personas y que era el capo del narcotráfico a nivel mundial?
-Mirá, con el tema del narcotráfico, soy el menos indicado para juzgar, pero el chavón pagaba a los campesinos para que le dieran la pasta de coca, pagaba a otros campesinos para que en sus laboratorios hicieran cocaína, y pagaba a los pilotos para que la llevaran a Estados Unidos. En fin, el tipo fabricaba un producto clandestinamente y lo vendía a gente que lo quería, él no los obligaba a nada, no? Además que no le robaba a nadie. En cambio los políticos son elegidos y roban la plata del pueblo, que viene hasta de los impuestos que se le cobra a una mama cuando compra leche para sus hijos. Entonces ¿cuál está eticamente peor?
Y con lo de las muertes, y bueno el chavón estaba en guerra contra el Estado por un motivo nacionalista, para que no se extraditaran ciudadanos colombianos a Estados Unidos, o sea que el país osea que el país no se bajara los pantalones. Y en una guerra muere gente. Entonces que queda para Bush que por petróleo mató cientos de miles de personas. Pero él no es malo, ¿no?
Wes Anderson’s Favorite Films: Moonstruck, Rosemary’s Baby, and Luis Buñuel’s The Exterminating Angel
From Rotten Tomatoes’ “Five Favorite Films with Wes Anderson.”
Rosemary’s Baby (Roman Polanski,
1968): “This has always been a big influence on me, or a source of
ideas; and it’s always been one of my favorites.”
A Clockwork Orange (Stanley
Kubrick, 1971): “It’s a movie that’s very particularly designed and, you
know, conjures up this world that you’ve never seen quite this way in a
movie before.”
Trouble in Paradise (Ernst
Lubitsch, 1932): “I don’t know if anybody can make a movie like that
anymore—that perfect tone, like a “soufflé”-type of move. A confection, I
guess.”
From the New York Daily News’ “Wes Anderson’s 10 Favorite New York Movies.”
Moonstruck (Norman Jewison, 1987): “I’ve always loved this script. It’s a very well-done Hollywood take on New York.”
Sweet Smell of Success
(Alexander Mackendrick, 1957): “Here’s a classic staple of New York
movies. The look of it is this distilled black-and-white New York and
Clifford Odets writes great dialogue.”
Next Stop, Greenwich Village
(Paul Mazursky, 1976): “I saw the movie many years ago and I don’t
really remember much other than loving it. I love Paul Mazursky’s films.
He’s a New Yorker who is a great writer-director.”
From the Criterion Collection’s “Wes Anderson’s Top 10.”
The Earrings of Madame de… (Max Ophuls, 1953): “Max Ophuls made a perfect film.”
The Taking of Power by Louis XIV
(Roberto Rossellini, 1966): “The man who plays Louis cannot give a
convincing line reading, even to the ears of someone who can’t speak
French—and yet he is fascinating…. What does good acting actually mean?
Who is this Tag Gallagher?”
Classe tous risques (Claude Sautet, 1960): “I am a great fan of Claude Sautet, especially Un coeur en hiver.”
The Exterminating Angel (Luis
Buñuel, 1962): “He is my hero. Mike Nichols said in the newspaper he
thinks of Buñuel every day, which I believe I do, too, or at least every
other.”
viernes, 7 de marzo de 2014
José Manuel Caballero Bonald: Cuatro poemas
Defectuosa formación del plural
Disfraz, persona unitiva
Lezama Lima
Cuántos días baldíos
haciéndome pasar por lo que soy.
Máscara sin memoria, líbrame
de parecerme a aquel que me suplanta.
Uno solo será mi semejante
Fábula
Nunca serás ya el mismo que una vez
convivió con los dioses.
Tiempo
de benévolas puertas entornadas,
de hospitalarios cuerpos, de excitantes
travesías fluviales y de fabulaciones.
Tiempo magnánimo
compartido también con semidioses
errabundos y hombres de mar que alardeaban
del decoro taimado de los héroes.
Qué ha quedado, oh Ulises, de esta vida.
La historia es indulgente, merecidas las dádivas.
Los dioses son ya pocos y penúltimos.
Justos y pecadores intercambian sus sueños.
Mimetismo de la experiencia
Cuando leía porfiadamente y no
sin desazón a Henry Miller, iba
acordándome a trechos
de muchas horas canceladas, rostros
desdibujados en algún rincón, lugares
de inquietante vivir. Era penosa
la experiencia y más
que nada turbadora
por simple: asistía
como mi propio espectador
al paso de emociones, cuerpos, actos
sexuales que yo mismo veía ejecutados
por otro en mi memoria y que se restauraban
con un nuevo contexto
en el presente.
La práctica
de ciertos mimetismos del recuerdo
puede llegar a subvertir el orden
de esa usura de amor que el tiempo
salda. Y Henry Miller, transgresor
de leyes, irritante
por próximo, furiosamente
obseso de su intimidad,
no suponía para mí
más que un tenaz motivo de recuento
de situaciones olvidadas: cuartos
de hotel, burdeles, laberintos
de citas donde un cuerpo
siempre se hacía vagamente
clandestino, imágenes
ajadas como evanescentes
fotografías, hábitos
de una noche. Pero un hostil
y subrepticiamente enajenado
reencuentro conmigo, sostenía
el agobiante afán de cotejar
datos que sólo en parte me importaban.
Equívoca constancia de unos hechos
reconstruidos con retazos
de otros: no en el amor
sino en su deterioro se reagrupan
los fragmentos vividos.
Como ciertas
alucinantes fábulas de Lawrence Durrel
o de Sade (las que coinciden tal vez
en descifrar los infortunios de Justine),
la intervención de Miller agotaba
en mi memoria toda posibilidad
de ir acotando la experiencia
sin conjurar su lastre: nombres
aletargados, episodios
de efímero futuro, leves
fraudes de amor
que el aluvión del tiempo confundía
con las suplantaciones del orgasmo.
Espejo de violencia
de tanto azar de juventud, híbrida
educación, solitario o múltiple
terraplén de erotismo, no podía
atestiguarme sino con mi propia
represión inicial, abierta luego
a otras coherentes formas del amor.
Un cuerpo está esperando
Detrás de la cortina un cuerpo espera.
Nada es verdad si no es su encarnizada
inminencia, esa insaciable culpa
que a mí mismo me absuelvo aborreciéndome.
Nada es verdad. Un cuerpo está esperando
tras el mudo estertor de la cortina.
En la oquedad propicia del instante
que mientras más deseo más maldigo,
quiero amar este cuerpo, que él no muera
hasta que su orfandad esté cumplida.
Paredes resignadas, tinto el suelo
de mercenaria obstinación, allí
nos conducimos mutuamente
al voraz simulacro de la vida.
(La amarra del amor nos hace libres.)
Sólo yo estoy suspenso del engaño:
movible fuego oscuro,
mi memoria consume sus fronteras
entre las turbias órdenes del tiempo.
De todo cuanto amé, nada logró
sobrevivir a las abdicaciones.
(La noche se agazapa entre las telas
que un falaz movimiento hace carnales.)
Una mentira sólo está esperando
detrás de la cortina. Soy
mi enemigo: consisto en mi deseo,
busco a ciegas la luz, me reconozco
después de extraviarme, despedazo
ese espejo de muerte en que el placer
se asoma, expío
con mi turno de amor mi propia vida.
De un hilo funeral pendiente el cuerpo,
ya no es posible reducir su lastre.
JMCB, Jerez de la Frontera 1926
Premio Cervantes 2012
Cortesía: A media voz
Foto: Paco Sánchez
martes, 4 de marzo de 2014
The Monster Engine: Children’s Drawings Painted Realistically
Dave Devries takes sketches of monsters drawn by children purely from
their imagination and renders them realistically giving them a truly
devilish look. His collection of drawings and paintings form a 48-page
book “The Monster Engine”.
Devries would project a child’s drawing with an opaque projector, and then faithfully trace each line. Applying a combination of logic and instinct, he then paint the image as realistically as he can using primarily acrylic, airbrush, and colored pencil.
Says Dave Devries:
Devries would project a child’s drawing with an opaque projector, and then faithfully trace each line. Applying a combination of logic and instinct, he then paint the image as realistically as he can using primarily acrylic, airbrush, and colored pencil.
Says Dave Devries:
It began at the Jersey Shore in 1998, where my niece Jessica often filled my sketchbook with doodles. While I stared at them, I wondered if color, texture and shading could be applied for a 3D effect. As a painter, I made cartoons look three dimensional every day for the likes of Marvel and DC comics, so why couldn’t I apply those same techniques to a kid’s drawing? That was it... no research, no years of toil, just the curiosity of seeing Jessica’s drawings come to life.
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